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valentinamotto
16 may 2022
In GRACIELA VIVIÉ
· Paciente: Graciela Vivie · Acompañante terapéutica: Valentina Motto El acompañamiento siguió el mismo curso de la primera semana. Graciela se muestra amable y expectante frente al mismo. En ambos encuentros seguimos trabajando en afianzar el vínculo. Se dieron charlas interesantes acerca de su vida y la mía, ya que suele hacerme preguntas diciendo "ahora contame de vos". Cabe mencionar que hubo una situación la cual manifestó sentirse muy afectada. Me cuenta que se había peleado con su hermana. Que no la trataba muy bien y que solía gritarle. Que eso la hacía sentir mal. Así mismo, Graciela manifiesta que sabía que su hermana nunca la había querido en realidad. A lo que le pregunté si ella la quería. Graciela manifiesta que sí pese a que ello la hacía sentir mal. Mencionó dicho hecho en ambos encuentros. También se refirió a la situación (delirio) en referencia al enfermero. Decía que este la seguía molestando y que si ella hablaba él la amenazaba con que iba a lastimarla. Sin embargo, manifestó que gracias a nuestros encuentros ella se sentía un poco mejor y eso la ayudaba a salir del aislamiento. También hizo énfasis en que había tenido muchas acompañantes, que no era una persona fácil pero que conmigo se sentía bien. Hecho por el cual luego manifestó sentirse preocupada frente a la posibilidad de que el enfermero viniera a hablarme para hacerle daño los dos juntos. Se mostró realmente afligida ante esta posibilidad por lo que quedamos que nosotras teníamos un pacto. Ese pacto entre nosotras impedía que el enfermero intentara hacerle daño utilizándome a mi como medio. Eso la tranquilizó bastante y nuevamente dejo en claro que sabia que yo era buena persona y eso no iba a suceder. Luego de que ella volviera a sentirse cómoda y tranquila seguimos conversando hasta que mencionó su deseo de retomar la lectura. la dinámica es la misma y ella parece disfrutar. Yo leo, ella me frena y debatimos o reflexionamos acerca de lo que acabamos de leer. también suele pedirme explicación de algún párrafo y tratamos de construir en conjunto la respuesta (el libro que eligió es "El arte de amar"). El tiempo pasa volando. Ambas coincidimos cuando miramos el reloj y vemos que el encuentro está llegando a su fin. La acompaño nuevamente a la institución donde me permite entrar con ella. Mencionamos nuevamente el próximo encuentro y resalta el hecho de haberlo disfrutado. A lo que le contesto que yo también. Nos despedimos con puñito y un "nos vemos la próxima"
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valentinamotto
10 may 2022
In GRACIELA VIVIÉ
Semana 1 · Paciente: Graciela Vivie · Acompañante terapéutica: Valentina Motto El día 3 de mayo fue nuestro primer encuentro con Graciela. Apareció en la recepción cuando le informaron que la estaba esperando. Se mostro amable, pero con cautela. Sin embargo, luego de presentarme ya me había ordenado que la ayude ofreciéndole mi brazo mientras caminaba. Concurrimos al café de la esquina. Eligió la mesa que ella quería, acomodé la silla mientras ella observaba con atención; parecía que buscaba una precisión determinada en la forma de posicionar la silla. El encuentro duró hasta las 17.30 aproximadamente. A medida que transcurría, se le notaba más relajada. Estuvimos conversando, respondía a mis preguntas de manera amable y dispuesta. A raíz de ello me contó que hacía 9 años aprox. Que estaba en la clínica. Me comentó que realizan diferentes talleres a los que concurría por decisión propia. Así mismo menciono en referencia a su vida, previo al ingreso a la clínica. A partir del disparador de comentarle donde vivía yo, ya que comenzó a hacerme preguntas diciendo “Ahora contame de vos”, me dijo que vivía cerca de donde yo estoy. Me contó también que estudió para ser trabajadora social en la UBA, donde trabajó y el motivo de abandono que fue cuando el padre enfermó. Me relató acerca de su hermana, quien vivía en España. No tenía contacto con ella hasta el último tiempo que pudo retomar la relación. También mencionó que tenia una prima y los hijos de la prima. Me pregunto por mi familia, al contarle resaltó la “importancia que tiene la familia” y resaltó el hecho de que “no termine soltera como ella”. La expresión de su cara mostró algo de nostalgia. En un momento le mencioné que la idea era que ella pueda sentir que ese era su espacio e íbamos a hacer lo que ella deseaba. Eso le agrado y así lo expresó diciendo que se sentía a gusto conmigo y que era muy “amorosa”. Mencionó que le gustaría ir al Museo de Bellas Artes. Comenzamos a averiguar horarios, pero luego mencionó que los taxis no pasaban con frecuencia. La manera de decirlo me generó la sensación de que quizás es el miedo de apartarse de su hogar (clínica), ya que en el encuentro posterior me contaba que ella no salía sola, y que se sentía triste pero que salir conmigo la hacía sentir mejor. Por lo que asumo que es su única salida y eso explicaría dicho temor. También aludió al hecho de que se camina mucho dentro del Museo y ella no puede. Por lo tanto, es consciente de sus capacidades. Por otro lado, mencionó el hecho de que había un enfermero que la molestaba. En palabras de ella “quiere abusar sexualmente de mí, pero yo tengo mis valores”. Hizo especial énfasis a esta cuestión de los valores y que no iba a permitir algo así. Dijo que había hablado con el director del hospital para tener una reunión con él, dicho enfermero y ella porque “las cosas se solucionan hablando”, pero que la charla aún no se había dado. El primer encuentro finaliza diciendo que traería el libro que acordamos leer juntas y que me esperaba el martes a las 16 hs. En referencia al segundo encuentro, llegué en el horario pactado. Ella ya estaba esperándome en la recepción. Hecho por el cual asumo que algo de la transferencia se estaba estableciendo. Concurrimos nuevamente al café. En el camino le pregunté cómo se encontraba a lo que responde que no muy bien porque el enfermero la seguía molestando. En ese momento llegamos al café, se demoró nuevamente eligiendo el lugar correcto. Por lo que la conversación quedó ahí. Comenzamos sin embargo a charlar, y en un momento de manera imprevista se quedó pensativa y expresó nuevamente que el enfermero la molestaba. Me dijo que la llevaron a una sala donde hay imágenes (cámaras de seguridad) de toda la clínica. Pero que allí no iban a ver nada porque lo que le hacía el enfermero era “por dentro”, no se podía ver en las cámaras. Pero él la molestaba y le decía que si ella hablaba la iba a lastimar. También me dijo que habló con su médico (psiquiatra) pero que sentía que no le daba importancia. Que lo hablaría con su psicóloga porque sentía que ella si la escuchaba. La conversación quedó ahí y seguimos charlando. Leímos el libro que había llevado. Y me iba indicando los tiempos de lectura; diciendo que arranque, que frene, que tome agua y continúe hasta que finalmente me dijo “listo ya está”. Hecho que atribuyó como importante ya que como mencione es su espacio y note una apropiación del mismo marcando el ritmo ella misma. El encuentro finaliza a las 17.50 hs. Volvemos a la clínica, intento despedirme en la recepción, hecho siguiente me mira y en tono autoritario, pero a la vez amable me dice “¿que, no me vas a acompañar?”. Respuesta que me sorprendió bastante, ya que no sabía si estaba permitido. Pero ella no lo notó, abrió la puerta y se dio vueltas buscando mi brazo para ayudarse. Llegamos finalmente a una puerta y me dice “bueno hasta acá”. Nuevamente poniendo estas pautas que se observaron a lo largo del encuentro. Finalmente, se despide y me recuerda el próximo encuentro.
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valentinamotto
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