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Melany Marotta
26 abr 2022
In GRACIELA VIVIÉ
1/4: fuimos a tomar un café. Graciela me dijo que yo era muy divertida, ya que la pasaba bien conmigo. Me dijo nuevamente de cambiar el horario, de 16:00 a 16:30. Me dijo: "no vayas a dejar los viernes eh". Al respecto cabe mencionar que van varios cambios a lo largo del at, pedidos por la paciente, ya sea por el horario del sol, o por actividades de la clínica, o porque un café no abría determinado día. 5/4: Fuimos a tomar un helado. Le pregunté a Graciela si tenía algunos estudios realizados. Me contó que se recibió de trabajadora social en la UBA, y que también era maestra de inglés. Con respecto a trabajo social, me relató sobre sus trabajos en adopción, un ministerio y una institución que ayudaba a madres solteras. Dice que solo a jóvenes serías le daba plata para ayudarlas a viajar. También enfatizó en que vio cosas muy duras en su trabajo, pero era algo que le gustaba. Con respecto a inglés nunca ejerció completamente, dio dos clases a chicos nada más. Por otro lado, me dijo que la kinesióloga tenía que ir ayer y fue hoy, estaba molesta por ese cambio. 8/4: Hicimos el at en un café, le contó a su hermana de mi, le dijo que estaba contenta conmigo. Me contó que sus familiares no fueron a verla ( se la veía triste contando eso). Proseguimos con la lectura del libro. 12/4: El día de hoy fuimos a un lugar más alejado, una cuadra y media. Estaba contenta y me dijo " Todo un logro, no?", a lo cual asentí . Me dijo que era "muy gauchita", por ofrecerle de acompañarla a un shopping para arreglar un reloj. Y me tomó de la mano. Me agradeció como siempre. 19/4: Me despedí de Graciela por ser el último día del at, me agradeció por todo y me dijo que gracias a mi pudo mejorar. También, dijo que me quería mucho y se puso a llorar. Me pidió mi celular, se lo pase. Y me dijo que fui su mejor acompañante, ya que siempre echaba a todos. También me expresó que no iba a encontrar a nadie mejor que yo. A lo cual le dije que quizás venía otra persona diferente, pero eso no quería decir que sea peor que yo, sino todo lo contrario. Le agradecí el tiempo que pasamos juntas. Me hizo un chiste sobre la cantidad de helados que tomamos en estos meses y nos reímos juntas. Pudimos terminar el libro, a lo cual ella me dijo " que bueno, pudimos darle un cierre con el libro". También me dijo algo bastante particular, teniendo en cuenta su delirio " me sostiene que te vayas por algo que te quede cerca y sea para mejor". Decidí regalarle el libro que leímos juntas, me agradeció y me dijo que lo iba a volver a leer porque le encantó. Le comenté sobre una película española que había visto, en la cual explicaban que no existía la palabra adiós en quechua, sino que su significado quería decir " hasta que nos volvamos a ver". Cuando la acompañé a la habitación nuevamente se puso a llorar, le pregunté si la podía abrazar y asintió. Le agradecí nuevamente por el tiempo compartido, y le dije que tenía que estar contenta por estar mejor, por los momentos compartidos. También enfatice sobre su mejoría, ya que hubo muchos cambios positivos a lo largo de estos meses, la primera vez que la vi tenía un talante depresivo, era desconfiada, no caminaba mucho y no tenía ganas de salir de la clínica. Hoy es una persona que ríe, hace chistes, le gusta salir a tomar café, helado, se anima a caminar un poco más, habla mucho más, rememora su vida con alegría. Al despedirme de Graciela le dije: "Hasta que nos volvamos a ver", y me reí. Ella me devolvió la risa.
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Melany Marotta
29 mar 2022
In GRACIELA VIVIÉ
Viernes 11 de marzo: Graciela estuvo bien, pidió terminar antes por covid ya que tenía miedo de contagiarse. Fuimos a tomar un café y leímos un poco. Lunes 14 de marzo: Fuimos a tomar un helado. Me contó de una figura significante en su infancia, si tío. La contuvo cuando la operaron de las amígdalas. Recuerda que éste la tomo de la mano. Era un médico muy querido por las personas. También recuerda sobre la hermana hermana que hubo un tiempo en el cual estuvieron peleadas. Cuando Graciela fue a Europa de vacaciones, no pudo conocer Barcelona porque la hermana vive ahí y le daba tristeza ir. Me dijo que ese día estaba triste por vivir en una pieza. Pero después cuando terminó el acompañamiento me dijo que estaba mejor. También me comentó sobre su psicólogo, expresó no era empático y que era muy joven. En cambio su nueva psicóloga le gustaba. Me dijo que conmigo y con ella se sentía cómoda Viernes 19 de marzo: Fuimos a tomar un café. Se puso irritable con el mozo porque tardaron un poco en llevarle las medialunas. Caminamos media cuadra más de ida y vuelta, y me dijo que era gracias al trabajo de ambas. Le dije que era su trabajo y progreso. Estaba motivada a caminar ya que la kinesióloga le dijo que tenía que hacerlo de a poco. Martes 22 de marzo: Tomamos un helado, y luego café. Es la primera vez que camino sin bastón, la note una mejora anímica y física. Estaba alegre, y la escuché reír de forma genuina. Me dijo que tiene ganas de vivir, y disfrutar. Que la pasa bien conmigo. También me agradecio y me dijo que los cambios son gracias a mí y a ella. Viernes 25 de marzo: Me comento que con los otros at se llamaba bien pero que conmigo la pasa mejor. Hablamos de su infancia, sus papás, su familia, recuerda que sus padres estaban separados pero que vivían juntos. Recuerda cuando su madre se juntaba con sus amigas y ella compraba una torta en esps encuentros. Hablamos del amor, y como fueron cambiando las relaciones, según ella ahora todo es un "touch and go". Leímos un poco del libro mientras tomábamos un café. Martes 29 de marzo: Hoy fuimos a tomar un helado. Hablamos un poco y me comentó que la próxima semana unos familiares la van a visitar, por ese motivo estaba contenta. Hubo una situación el día de hoy, no recordaba cuánto había gastado la vez anterior por lo cual dijo "algo está mal" le recordé en que habíamos gastado y cuánto pero seguía con el mismo pensamiento, y se confundía con otros días. Por lo cual, le dije que me podía equivocar y me rei. Ella también se rió. Luego comenzamos a leer un libro. Y hablamos de que ella hacia meditaciones, me expresa que los pensamientos son como olas que van y vienen y que hay que dejarlos pasar. Según ella no hay que fijarse en ellos. Se puede pensar entonces, las meditaciones como un recurso que la sostienen y ayudan a estabilizarse frente a pensamientos.
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Melany Marotta
21 feb 2022
In GRACIELA VIVIÉ
31/1: Graciela estaba con miedo de que la contagie de covid. Me pidió ir al patio con distancia para poder leer un libro. Estuvimos allí un rato, luego intentamos ir a una cafetería pero estaba cerrada. Nos quedamos sentadas unos minutos en un banquito y después volvimos a la institución, no pudimos seguir el acompañamiento porque había una persona en el patio que estaba aislada. La noté tenso y con temor a contagiarse. 7/2: Continuamos con la lectura del libro. En un momento, una compañera internada sale al patio donde estábamos, y Graciela amablemente le pidió que se vaya porque estaba conmigo. Lo cual, fue novedoso, ya que las veces anteriores se lo decía en un tono más confrontativo. 11/2: Seguimos leyendo, en un ejercicio que pedía el libro, se relajo mucho, y comenzó a cerrar los ojos. Le agarro sueño, me fijo que ese día se levantó cansada. También destaco que ese ejercicio estaba muy bueno y que pudo relajarse. 15/2: Fuimos a tomar un café, como estaba cerrado le propuse ir a una heladería que queda cruzando la calle. Accedió rápidamente, lo cual fue sorpresivo, ya que nunca se había animado a cruzar la calle. Tomamos un helado, me dijo que la había pasado bien y que tenía muchas ganas de ir ahí. La noté bien tanto físicamente como anímicamente. Realmente se empiezan a notar los cambios en estas dos cuestiones. 18/2: Fuimos a tomar un café, cuando estábamos caminando le pregunté como estaba, primero me dijo que bien, pero luego me dijo que no tanto por una cuestión con un enfermero. Le pregunté si me quería contar. y me dijo " contar no, decir". Comenzó su relato, me dijo que sufría violencia de género, le pregunté a qué se refería. Me dijo "¿ Viste cuando alguien te hace daño a la distancia?" Bueno, el es el responsable por lo cual yo esté así, con somnolencia y con bastón". También me contó que hacia unos años esta misma persona había dejado una silla de ruedas en la puerta de su habitación a modo de amenaza, "así te vas a quedar vos". Le dije que ella era una mujer fuerte, que podría sobreponerse a cualquier adversidad como lo venía haciendo, le dije que la veía mucho mejor que cuando la conocí, y que tenía que pensar en estar bien. Me dijo que eso la ayudaba, y que la hacía sentir bien. Le pregunté a qué adjudicaba esos cambios positivos, a lo cual me respondió que fue gracias a su psiquiatra ya que el la entiende bien. Por otro lado, cuando estábamos pidiendo un café, el mozo le estaba explicando los tamaños, ella se molestó porque le preguntó si el mediano era grande, y el le dijo que si. Ella le contestó " Entonces no digas una cosa por otra". Cuando se fue, me dijo " Es un mentiroso". Yo le respondí que quizás era nuevo. Concluyendo, por primera vez, Graciela, pudo expresarme algo del entramado de su delirio, lo pienso como un avance en relación al vínculo transferencial y la confianza que se estableció.
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Melany Marotta
10 ene 2022
In GRACIELA VIVIÉ
Para dar comienzo al siguiente informe, se esclarece que los encuentros con la paciente Vivie, Graciela, comenzaron el día 6 de diciembre. El primer día acompañé a Graciela al médico, al querer preguntarle sobre su familia y el grado de conformidad en relación a la institución me pidió que guardáramos silencio. Sin embargo, al cabo de unos minutos quiso hablar de nuevo, y me pidió disculpas. Ese mismo día me comentó las actividades que tenía con sus anteriores acompañantes, por ejemplo, iba al cine, teatro, museos, y manifestó su deseo por hacerlo conmigo. Cuando regresamos a la institución, expresaba a los que estaban allí que yo era “amorosa”. Nos quedamos unos minutos en el patio charlando y me dijo que estaba contenta de tener una compañera para realizar paseos. El 13 de diciembre, el acompañamiento duró 40 minutos. De los cuales 20 minutos estuve esperándola ya que no recordaba que yo iba. Ese día se la notaba desmotivada, me decía que estaba cansada y que las piernas se le “trababan”. En un momento determinado le pidió a un enfermero que cierre la puerta del patio. A lo cual, yo le pregunté si tenía frío, ella manifestó que no era por ese motivo, sino que porque una señora que se encuentra internada allí estaba en el patio “ es mala y escucha todas las conversaciones”. Luego, intentó incorporarse para ver si podíamos salir pero me decía que no porque se sentía mal. Por lo cual no pudimos salir pero tampoco quiso que yo me quedara. Por ello se dio fin al acompañamiento ese día. El 16 de diciembre, en primera instancia tuve una reunión con el equipo de tratantes, Javier su psicólogo y Juan Manuel su psiquiatra. Me comentaron sobre su diagnóstico “Esquizofrenia paranoide”. También me explicaron que el tipo de delirio que tiene es sobre la trata de blancas. Siendo las alucinaciones producto de Otro que la castiga de alguna forma, y por ello ella se siente mal en algunas ocasiones. Por otra parte me expresaron que el nivel cognitivo de Graciela es normal, siendo una persona inteligente con la cual se puede conversar. Pues bien, una vez que terminó la reunión que duró algunos minutos, la vi a Graciela, la cual me dijo que tenía ganas de ir a tomar un café. Fuimos de forma lenta por la dificultad que ella tiene al caminar. Al principio me dijo que no había opción de ir a otros lugares por la condición física que ella tiene, pero por otro lado también menciona lo caro que está todo, no queda claro aún el motivo. Esa tarde, hablamos de libros, viajes y también me comentó sobre la relación con su hermana, la cual vive en España. Me comenta que esta era la primera vez que salía a pasear en dos años, y al preguntarle cómo se sentía me respondió que estaba contenta. Al regresar me dijo que la pasó muy bien, y que teníamos mucho en común (comer sano, libros (filosofía), mar del plata). El 20 de diciembre, Graciela me dijo que se sentía mareada, ya que el día anterior había estado descompuesta. Por lo cual nos quedamos dentro de la clínica, en el patio. Le propuse armar un club de lectura, preguntándole si prefería leer un libro suyo o uno que había llevado yo. Ella me dijo que prefería el mío porque lo había leído en una ocasión, y le encantó. Así que dimos comienzo con la lectura. Yo leía, y ella escuchaba. Por momentos hacía pausas para conversar sobre el tema, le preguntaba qué pensaba o ella misma hacía comentarios. Uno de ellos fue sobre una palabra: “la soledad”. Ella me dijo “así me siento yo” y ahí le pregunté por qué, a lo que respondió que por no tener pareja. Ahí pudimos conversar y hablamos sobre amar a otras personas, y sobre cómo se sentía hablando con su familia, en esos momentos ella no sentía esa soledad. También me dijo que esto tampoco pasaba cuando estaba comiendo con los demás compañeros de la institución. Dimos una pausa de unos 20 minutos así ella merendaba, y me dijo que le había cambiado la tarde y que estaba contenta de tenerme. También me dijo que se sentía mucho mejor gracias a la lectura. Cuando volvimos de su merienda proseguimos con algunas páginas. Al finalizar me volvió a repetir que estaba contenta por la lectura y que su tarde había cambiado y que le pareció que el tiempo pasó muy rápido. Se la notaba contenta y entusiasmada me pidió que vuelva a llevar el libro. Nos despedimos hasta el jueves. Por último, algo también llamativo, es que no recuerda mi nombre, siempre me pregunta cómo es, y al contestarle me dice “que lindo nombre que tenés”. No queda claro si es una cuestión de memoria, o de otra índole.
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Melany Marotta
10 ene 2022
In GRACIELA VIVIÉ
Jueves 23: En el día de la fecha proseguimos con la lectura del libro. Graciela suele decirme en todos los encuentros que esto le hace bien. Luego la acompañe a merendar, y estuvimos en esa sala escuchando música un rato a pedido suyo. Le pregunté algunas cosas a modo de sacar un tema de conversación y me dijo que no le preguntara más, le pedí disculpas. Me pidió de volver a leer el libro, lo hicimos. En una parte de mi lectura me interrumpe, y me pide disculpas. Me dice que no merezco ese trato por ser “eficaz” y “amorosa”. Lunes 27: Graciela me pide no salir ese día por no animarse. Dice que tiene miedo de caerse. Me pide seguir leyendo el libro. Hubo una discusión con una compañera suya, otra paciente de la institución. Esta iba y venía, pasando por nuestro sector. Graciela le dice “que raro vos siempre por acá”. Luego se queja con un enfermero. Es la misma paciente que en otra ocasión ella me había hecho referencia de que escuchaba nuestras conversaciones. Más allá de ese hecho, la note contenta por la actividad que estábamos llevando a cabo hace unas semanas.
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Melany Marotta
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